
Personas cesantes triplican el riesgo de depresión y ansiedad en comparación a personas con trabajo
De acuerdo con un análisis del Estudio de Bienestar Laboral, elaborado por la Achs y el Centro UC de Encuestas y Estudios Longitudinales de la Universidad Católica, tener un empleo juega un rol relevante en el bienestar psicológico de las personas. Los datos revelan que el trabajo actúa como un factor protector: quienes están trabajando reportan niveles de malestar sustancialmente menores que aquellos que se encuentran desocupados (quienes buscan pero no tienen trabajo actualmente) o inactivos (quienes no buscan activamente ni tienen trabajo).
Según los resultados de la encuesta, una de cada tres personas que activamente busca empleo (30%) reporta problemas de salud mental, casi el doble que los trabajadores inactivos que no buscan empleo (16,8%), y tres veces más que los empleados (10,8%). Una tendencia similar se observa en los casos de depresión, con un 32,9% de los desocupados mostrando síntomas moderados a severos, cifra significativamente superior a los cesantes que no buscan empleo (15,1%) y los empleados (10,7%). La ansiedad sigue la misma línea: 33,1% de los desocupados evidencian síntomas, cifra que baja a la mitad (12%) en personas con trabajo.
Para la jefa de Riesgos Psicosociales de la Achs, Daniela Campos, “los resultados de este nuevo apartado del Estudio de Bienestar Laboral Achs – UC ratifican que el trabajo funciona como un soporte esencial para la estabilidad emocional de las personas, reduciendo significativamente la probabilidad de sintomatologías en comparación con la población desocupada. Sin embargo, persisten señales de alerta estructurales como la brecha de género; los datos muestran que las mujeres que trabajan presentan casi el doble de problemas de salud mental y duplican la prevalencia de síntomas de depresión y ansiedad frente a sus pares hombres. Esto releva la importancia de aplicar una perspectiva que reconozca estas diferencias al momento de generar políticas psicosociales en el ambiente laboral”.
Otro resultado que mostró diferencias relevantes entre quienes tienen o no empleo fue la soledad percibida, cuya prevalencia resultó significativamente mayor en desocupados (38,6%) que en inactivos (19,3%) y ocupados (17,7%). Las diferencias entre géneros también se observaron en este ítem, aunque en menor proporción: 19,4% de las mujeres se sienten solas frente al 16,5% de los hombres.




